Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.
No te asustes por los cambios que llegan a tu vida. A veces todo parece incierto, pero recuerda que Dios siempre tiene un propósito y te está guiando hacia lugares mejores. Confía en el proceso, aunque no lo entiendas ahora. Cada paso que das, incluso los más difíciles, te acercan a algo más grande y más bonito. Mantén la Fe y sigue adelante.
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