Restaurado con mayor gloria—El huerto del Edén permaneció en la tierra mucho tiempo después que el hombre fuera expulsado de sus agradables senderos. Véase Génesis 4:16. Durante mucho tiempo después, se le permitió a la raza caída contemplar de lejos el hogar de la inocencia, cuya entrada estaba vedada por los vigilantes ángeles. En la puerta del paraíso, custodiada por querubines, se revelaba la gloria divina. Allí iban Adán y sus hijos a adorar a Dios. Allí renovaban sus votos de obediencia a aquella ley cuya transgresión los había arrojado del Edén. Cuando la ola de iniquidad cubrió al mundo, y la maldad de los hombres trajo su destrucción por medio del diluvio, la mano que había plantado el Edén lo quitó de la tierra. Pero en la final restitución, cuando haya “un cielo nuevo, y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:1), ha de ser restaurado más gloriosamente embellecido que al principio.
La gente estaba sumamente asombrada, y decía: «Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos». Marcos 7:37 Señor nuestro Dios , tú llenas cielo y tierra con tu Espíritu y nos permites compartir de tus dones. Te damos gracias por todo lo que nos has dado, por todo lo que nos estás dando y nos darás. Somos pobres y necesitados, a pesar de nuestros esfuerzos, anhelos y búsqueda. Solo tú, por medio de tu Espíritu, puedes encender algo en nosotros que nos ayude a seguir hacia tu meta. Guárdanos de quedar atrapados en lo hace la gente; la suprema ayuda para nuestros corazones es lo que tú haces. Cada uno de nosotros ha recibido ayuda más allá de lo que hubiéramos esperado o imaginado. ¡Cuánto has hecho por nosotros! ¡Cuánto estás haciendo por las naciones! Sí, te lo agradecemos en este tiempo. Aunque nuestras vidas a menudo parecen sin esperanza y llenas de dolor, tus poderes todavía viven entre nosotros, obrando para nuestro bien y despertándonos a una nueva vida. Con ...
Comentarios
Publicar un comentario